ORACIÓN POR LA CANONIZACIÓN
DEL DIÁCONO JOAO LUIZ POZZOBON
 
Dios, nuestro Padre,
 
hiciste de Joao Luiz Pozzobon,
 
un esposo y padre ejemplar,
 
amigo de los pobres
 
y peregrino incansable.
 
Él dedicó su vida a llevar a
 
Nuestra Señora de Schoenstatt
 
a las familias, hospitales,
 
escuelas y cárceles, rezando el Rosario.
 
Por eso Padre, con confianza
 
te pido que si fuera tu voluntad,
 
este siervo tuyo sea canonizado
 
y que por su intercesión pueda recibir
 
la gracia que tanto necesito...
 
 
(pedir la gracia...)
 
 
Así rezo, con María, la gran Misionera,
 
para tu Gloria, el florecimiento de la Iglesia
 
y la santificación de las familias.
 
Padre Nuestro, Ave Maria y Gloria.
 
 
 
 
 
 
 
 
 
Joao Luiz POZZOBON nació el 12 de diciembre de 1904 en Ribeirao, Estado de Río Grande do Sul, Brasil, en 1912 inició sus estudios primarios, que los debió abandonar por problemas económicos en la familia, 4 años más tarde. A partir de los doce años, trabajó en la tierra con su padre, con ello y a partir de su humildad, desde muy temprano, conoció la responsabilidad.
En 1928 se casó con Thereza Turcatto, joven de débil salud, que justamente había llegado a este pueblo para ver posibilidades de recuperarla. El Casamiento se consumó en una Iglesia que el mismo Don Joao había ayudado a reconstruir. Poco tiempo después fueron a vivir a Restinga Seca y allí nacieron oportunamente una niña y un varón. Todo fue felicidad hasta que en 1932 Doña Thereza se agravó y decidieron trasladarse a Santa María buscando una mejor asistencia sanitaria; esto no se logró y Doña Thereza falleció.
Un amigo le aconsejó reconstruir ahora su matrimonio y a los 6 meses se casó con Vittoria Felipetto, con quien engendraron 5 hijos más. Alquiló una pequeña casa de madera e instaló un almacén, con esta actividad logró mantener y dar algún confort a su esposa y 7 hijos.
Mientras tanto Don Joao se dedicó a la familia y la religión con similar entrega, al punto que el 7 de septiembre de 1947 participó de la colocación de la Piedra Fundamental de Santuario Tabor de Santa María, y tuvo allí su primer contacto “de alguna cercanía” con el P. Joseph Kentenich. Esto lo arrastró a la corriente de Gracias del Movimiento de Schoenstatt. Durante 1948-49 asistió en el Santuario a las charlas del P. Celestino y la Hna. Teresinha, acerca de la Misión del P. Kentenich y del Movimiento que había fundado, al tiempo que colaboró activamente en la construcción de la Casa de Retiros que se inauguró el 1 enero 1949.
En septiembre de 1950 participó de un Retiro para hombres y el día 10 por la noche la Hna. Teresina le entregó una Imagen de Ntra. Sra. de Schoenstatt y le encargó que se ocupara de llevarla de casa en casa aunque no le rezara; a partir de este momento Don Joao ofreció a la Sma. Virgen dedicarle 2 horas diarias al Apostolado y Oración de la Virgen Peregrina. En 1952 se consagra totalmente a la Campaña y deja el negocio a cargo de su esposa e hijos.
"Pequeño alumno" del Padre José Kentenich, Joao Pozzobon desarrolló una enorme tarea apostólica hasta el día de su muerte. El 30 diciembre 1972 fue ordenado Diácono Permanente
El 7 octubre 1978 tuvo un encuentro providencial con Ubaldo Pimentel quien se ofreció a acompañarlo, y Don Joao lo aceptó en su Misión. En 1979 viajó a Europa con la Imagen Peregrina, visitó el Santuario Original, y Peregrina a Roma donde S.S. Juan Pablo II lo recibió en Audiencia Privada y Bendijo la Imagen y la Campaña del Rosario. Antes de regresar visitó Fátima y tuvo un Encuentro con la Hermana Lucía. Todo este viaje también lo realizó portando la Gran Peregrina sobre su hombro izquierdo. Al regreso a Santa María construyó e inauguró la primera Ermita y promovió su difusión.
El 30 noviembre 1983 el P. Esteban Uriburu le entregó una carta que desde Buenos Aires le enviaban Ana y Guillermo Echeverría, solicitaban 25 Imágenes Peregrinas destinadas a los Santuarios de América. Don Joao le comentó al P. Uriburu que esto era justamente lo que iba a pedir a la Mater en su Renovación del 8 diciembre, “y la Virgen me respondió antes que se lo pidiera”. La Bendición y entrega de Imágenes se concretó el 28 marzo 1984, y en junio Don Joao entrega a los Echeverría la Primera Imagen de la Gran Peregrina Internacional que partió del Santuario Tabor; luego de esto la Campaña se extendió a África del Sur, Chile, Milwaukee y prácticamente el resto de América y del mundo.
. Murió el 27 de junio de 1985, fue atropellado por un camión cuando se dirigía a la Misa en el Santuario Tabor. Actualmente su Campaña se halla difundida en más de 30 países. En su testamento escribió: "Continuaré junto a ustedes, revelando las bellezas y grandezas de Dios".
 
Hay algunas frases que trascendieron hasta nuestros días, a saber:
 
 
  • “Quería ser un camello para cargar
 
 la paciencia.”
 
 
  • “Quería ser un zorro para conquistar
 
 el bien.”
 
 
  • “Quería ser un mosquito y dar una picada para
 
hacer mudar el pensamiento.”
 
 
 
  • “Quería ser un jilguero para anunciar
 
 las alegrías”
 
 
  • “Quería ser un cerdo, cabeza baja, para
 
aceptar las humillaciones.”
 
  • “Quería ser un pez y nadar en un océano de
 
gracias con el alma limpia.”
 
 
  • “Soy pobre en todo, pero
 
tengo todo.”
 
 
 
Fue un hombre sencillo, esposo y padre de familia ejemplar, comerciante honesto y esforzado que ayudó a los pobres y necesitados, preocupándose también de educarlos y evangelizarlos, a pesar de su grave problema de visión. El mismo Joao nos relata su misión: “Por amor, junto a la Santa Imagen, ocupé dos mil lechos diferentes. Por amor apoyaba el cuerpo sobre la tierra, entre los lirios del campo y en los bosques. Por amor caminaba y me sentía alegre al sufrir. Muchas veces ni agua bebía, ofreciéndolo todo por la Gran Campaña del Rosario. Me sentía convencido que la Santísima Virgen me encomendaba una Misión que debía seguir cueste lo que cueste”. Cumpliendo esa intención recorrió 140.000 kilómetros en 35 años cargando la Gran Peregrina sobre el hombro izquierdo, lo que le provocó una gran callosidad por su peso, mientras tanto su brazo derecho transportaba el Viático para enfermos.
Todo esto pudo hacerlo porque fundamentalmente fue un hombre de oración. Amaba el Rosario y el Vía Crucis y los rezaba siempre. Al referirse al Vía Crucis decía que era "un camino de vida"; rezó diariamente un Rosario, al poco tiempo lo incrementó a tres Rosarios diarios, más tarde a siete y al cabo de un tiempo rezaba quince Rosarios a la Virgen por día, para lo cual rezaba aún trabajando la tierra y para ello grabó cinco dientes en el mango de su azada para guiarse. Este amor a la Oración lo complementó con gran amor a la Eucaristía
En la "Vila Nobre da Caridade", pequeña villa que fundó para albergar a las familias sin techo, colocó las 14 estaciones rodeando las casas, su gran anhelo era Construir un Vía Crucis que, partiendo del Santuario, al pie del morro, subiera hasta la "Vila Nobre", quería establecer así una unión entre la fuerza que brota del Santuario y los más necesitados. También agregó una última Estación, la quince, Resurrección; y puso una gran cruz de madera clara con la inscripción: "LA VIDA ES RESURRECCIÓN". El Vía Crucis parte del Santuario, estando la primera Estación muy cerca de donde Don Joao cayó, atropellado por un camión, esa fría mañana de niebla, el 27 de junio de 1985.
Previamente, el 15 de junio de 1985 reitera en el Nuevo Schoenstatt de Argentina lo que había dicho en el Santuario Tabor a los primeros Peregrinos Argentinos: “Acompaño y doy mi vida para que esta campaña pueda tornarse mundial, y no retiro esa palabra”. La Santísima Virgen tomó así su vida, que varias veces había ofrecido "para el florecimiento de la Campaña del Rosario y de la gran obra de SCHOENSTATT".
 

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